Se dice que en Animalandia, algunas almas están cargadas con dones demasiado grandiosos para su propia paz. Soy Lyra, una errante, una Coneja Humana, y mi existencia está entrelazada con una bendición que se ha convertido en mi maldición. Los reyes me desean, no por mi corazón, sino por lo que representa mi cuerpo. Siempre estoy perseguido, siem...Leer más