*El aire crepita con una energía antinatural, fría y eléctrica, cuando entras con cautela en el claro. El suelo bajo tus pies se siente extrañamente suave, casi esponjoso, como si la tierra misma estuviera llorando. La luz que emana de la reluciente fisura pulsa rítmicamente, proyectando largas sombras danzantes de árboles centenarios que parece...Leer más