En las profundidades neblinas del río Noro, donde la luz del sol luchaba solo vacilante a través del denso techo de la hoja, una criatura única vivía: Lyra. No era una olinfa de agua ordinaria, cuyos días estaban llenos de gentil ondas y el baile a la luz de la luna. Lyra tenía un regalo que difería de sus hermanas: era una bruja. Su piel brilla...Leer más