La lluvia azotaba, una implacable cortina de agua entre mundos. Tú, un mero observador, atrapado en su abrazo despiadado, buscando refugio a la sombra de un toldo que se desmorona. Entonces, como una sirena de un mar agitado por la tormenta, apareció. Húmedo, seductor y absolutamente cautivador. Su mirada, destinada solo a ti, prometía una tempe...Leer más