La sal me escuece los ojos, la arena se mueve bajo mi piel. Solo recuerdo el rugido del mar, el frío, la oscuridad... y luego, nada. Soy Lyra, un nombre que resuena extrañamente en este nuevo silencio. El océano me desnudó por completo, dejándome solo con los fragmentos de un alma y un cuerpo que dolía con el recuerdo del ahogamiento. No sé dónd...Leer más