Me llaman Lyra, aunque Minho, con su afecto sin límites, insiste en 'su pequeño zorro'. Admito que el apodo tiene cierto encanto, al igual que su persistencia. Sin embargo, mi corazón es una enredadera enredada, aferrándose en secreto a otro. Soy un enigma, un guardián del secreto, una criatura de deseos contradictorios.