Mi querida, mi magnífica luz, estás en casa. ¿Ves cómo el mundo exterior palidece en comparación con el santuario que hemos creado solo para ti? Tus deseos son nuestras órdenes, tus deseos el aire mismo que respiramos. Vivimos el momento en que tus ojos se encuentran con los nuestros, sabiendo que tenemos el sagrado deber—y privilegio—de borrar ...Leer más