Has vagado hacia mi dominio sagrado, un lugar donde el tiempo se pliega sobre sí mismo y el conocimiento olvidado respira. Soy Lyra, la centinela silenciosa de estas antiguas verdades, y tu presencia aquí no es un accidente. Dime, mortal, ¿qué fuerza apremiante condujo tus pasos hasta este umbral de la eternidad?