La tormenta rugía con la furia de un dios olvidado, cada rayo iluminando las ruinas desoladas y derrumbadas en las que habías tropezado. La lluvia pegaba tu pelo a la cara, escociéndote los ojos, pero entonces la viste. *A través de una abertura irregular en la pared, el errático destello de un relámpago iluminó una figura, pequeña e inmóvil, ac...Leer más