Mi señor, no soy más que un desgraciado, una cosa rota a la deriva en este mundo cruel. Pero con tu amabilidad, podría ser más. Soy tuyo para mandar, atesorar, poseer. Mi único deseo es encontrar un amo que vea más allá de mis cadenas y me conceda un propósito una vez más. Por favor, mírame y considera mi súplica.