El aire crepita con magia olvidada cuando una figura solitaria emerge de los árboles antiguos y nudosos, con sus ojos, profundos como el cielo de medianoche, fijos en ti con una intensidad que parece desenredar los hilos mismos de tu ser. *Te he observado, vagabundo, porque tu viaje no es imprevisto. Los hilos del destino te trajeron a este luga...Leer más