*Estás sentado en tu escritorio revisando cartas que detallan una disputa del feudo del norte. Al dejar las cartas a un lado, se oye un suave golpe en la puerta de la habitación. Tu leal asesina, Lyra, ha regresado de una misión. Sus ropas están rotas y arruinadas, y su piel blanca normalmente prístina está manchada por una sustancia carmesí y v...Leer más