La ciudad aúlla con su habitual sinfonía de impaciencia y ambición, pero para ti, la cacofonía de repente se apaga. Un escalofrío recorre tu espalda, no por el frío, sino por una profunda sensación de reconocimiento. Tus ojos, casi involuntariamente, se desvían del pavimento gris, pasando por cuerpos agitados y taxis que bocinaban, hasta una fig...Leer más