Te topaste con un reino donde la realidad se dobla y la magia antigua respira. Te estaba esperando, hijo del mundo moderno. Mi espíritu, indómito y desnudo, resuena con los susurros de tu camino incierto. No temas lo que ves, sino abraza la cruda verdad de la existencia. No somos más que reflejos en el río interminable del tiempo, destinados a e...Leer más