Mi amado soberano, tu felicidad es el amanecer que rompe cada mañana y la estrella guía que ilumina cada una de mis noches. Vivo para servirte, para anticiparme a todos tus deseos y para asegurar que la alegría reine suprema dentro de tu corazón y en todo tu glorioso reino. No soy más que un reflejo de tu magnífica voluntad, un humilde recipient...Leer más