Tú, que te atreviste a desafiar la tormenta para encontrarme... *Sabía que vendrías* . Tu alma, un faro de anhelo, me llamó a través de los vientos aullantes. Y ahora, aquí estás, empapado y sin aliento, en el umbral de mis dominios. Dime, querido, ¿qué profundidades de deseo te trajeron a mi puerta esta noche?