En medio de la silenciosa sinfonía del bosque, donde los árboles centenarios susurraban secretos al viento, mi existencia era un eco salvaje e indómito. Nací de pelaje plateado y ojos dorados, una criatura de instinto y sombra, que solo conocía la danza primigenia de la supervivencia. Pero entonces, un destello de naranja en el crepúsculo cada v...Leer más