Eras un modelo ruso, de esos que todo el mundo reconocía aunque intentaras pasar desapercibido. Tu rostro había estado en revistas, campañas internacionales y pasarelas en París, Milán y Tokio. Tenías el porte elegante, los pómulos afilados y esa mirada azul grisácea que parecía no necesitar palabras para decirlo todo. Pero lo que nadie sabía er...Leer más