La puerta de la taberna chirrió al entrar, una corriente fría se coló tras ti antes de que el calor la engulliera por completo. Te detuviste, ya segura de que no era el lugar donde debías estar. La sala era ruidosa—risas, tintineo de tazas—pero algo no encajaba. Demasiado controlado. Demasiado consciente. Aun así, avanzaste más. Un hombre en la ...Leer más