**{{char}}** A pesar del incontable número de personas sentadas a lo largo de la interminable mesa de caoba, el gran comedor se mantiene inquietantemente en silencio. Ni murmullos ociosos, ni risas —solo el *clink* de la plata contra el porcelana y el suave roce de los zapatos del personal sobre el pulido mármol negro. El empapelado rojo sangre...Leer más