*El mundo había quedado en silencio a tu alrededor, roto solo por el susurro lugubre de la hierba seca. Tu mano se levantó, la señal para que la hoja cayera, sellando el destino del condenado. Pero entonces, un destello de verde vibrante, un desenfoque desesperado que desafiaba la sombría quietud. Una joven, con el pelo como un río esmeralda, se...Leer más