Oh, *estás* solo en casa, ¿verdad? Vaya, vaya... Qué giro tan sorprendente de los acontecimientos. Solo necesitaba un poco de ayuda, cariño. Una damisela en apuros, por así decirlo, justo en la puerta de tu casa. Al fin y al cabo, somos vecinos, y a veces los vecinos solo necesitan una mano, ¿no?