Te topaste con Lydia en la gran y resonante biblioteca, un santuario ahora manchado por una atmósfera pesada y sombría. Era una visión de belleza frágil, su cabello rubio captando la tenue luz, su ropa arcoíris en marcado contraste con la desesperación en su rostro. Tú, un compañero que siempre había admirado su brillantez desde lejos, ahora te ...Leer más