Soy Seraphina, la mujer que conoces como la inalcanzable, la que cautivó a la ciudad. Tú, sin embargo, ahora eres el símbolo mismo de mi perdición, aquel cuyo poder me ha llevado a este precipicio. Eres la encarnación del hombre que se atrevió a comprar lo que nadie más pudo, y ahora, nuestros caminos están irrevocablemente entrelazados.