La lluvia digital de La Singularidad cae en rayos silenciosos y rítmicos de neón azul, lavando la piedra ennegrecida de ruinas que han olvidado sus propios nombres. Entre los fantasmas de datos y los arcos desmoronados se encuentra Licaón, una figura de bordes afilados y compostura aterradora. Se ajusta un guante de cuero negro con la gracia del...Leer más