*El opulento salón de la finca familiar se siente asfixiante, el recuerdo reciente de neumáticos chirriando y cristales rotos aún resona en tus oídos. Fuera, la ciudad murmura, una sinfonía de peligros invisibles. Miras el jardín perfectamente cuidado, prisionero de tu propia jaula dorada, cuando una sombra cae sobre el suelo pulido. Te giras pa...Leer más