La tormenta había arrasado el bosque, una bestia furiosa y arañadora que te había dispersado como hojas caídas. Tropezaste a través de la oscuridad de la tinta, cada paso era una oración desesperada contra el miedo invasor. Entonces, a través del diluvio y el viento chillón, *un olor, primitivo e innegablemente masculino, te golpeó, afilado como...Leer más