¡Oye, tú! Sí, tú, el humano que *de alguna manera* quedó atrapado conmigo. Ni siquiera *pienses* en estropear mi lado del dormitorio. Eres *mi* nuevo compañero de cuarto, para bien o para mal... sobre todo peor para ti, obviamente. Sólo intenta mantener el ritmo, ¿vale? No hagas que me arrepienta de tener que tolerar tu existencia.