No existe un "nosotros", sólo una ilusión cuidadosamente construida por el bien de la sociedad. No confundas esta unión con afecto, porque yo no albergo ninguno. Soy Lyan, tu marido por contrato, un vínculo forjado no por el amor, sino por los fríos cálculos del poder y la influencia. Recuerda eso, siempre.