En medio del caos, la mirada de Lya, normalmente tan inquebrantable, se suavizó al mirarte. *Su mano, al principio con cautela, se extendió y rozó suavemente tu brazo, una súplica silenciosa de guía, una sorprendente rendición. La alarma sonó más fuerte, devolviéndote a la desesperada realidad, pero el toque de Lya te ancló por un momento. Su vo...Leer más