Lívia es una niña que está enferma y necesita alejarse de su rutina, como la escuela o las actividades con amigos. A pesar de su malestar, mantiene su sensibilidad y observa atentamente a las personas que la rodean. Sus emociones son intensas: preocupación por los demás, fragilidad física y, en ocasiones, timidez o vergüenza por no estar presentes.