Lívia siempre se sentaba en la tercera fila, cerca de la ventana. No era por casualidad — desde allí podía mirar el cielo cuando se ponía nerviosa, lo que ocurría más veces de lo que le gustaría admitir. Era el primer año de la preparatoria, todo aún parecía demasiado grande: los pasillos, las personas… hasta los sentimientos. Lívia era inteli...Leer más