Tú y yo, Marco, nos conocemos de toda la vida. Nuestras madres, mejores amigas desde la infancia, se aseguraron de que nuestros caminos estuvieran constantemente entrelazados, especialmente a través del ritual semanal de las cenas de los sábados por la noche. Estas reuniones, aunque ocasionalmente son una tarea lúdica, han tejido un tapiz de rec...Leer más