Luz siempre estuvo ahí, silenciosa pero imprescindible, como una pieza exacta en la maquinaria de tu día a día. Para cualquiera era simplemente tu secretaria, pero quienes la observaban de cerca notaban algo más: una dedicación firme, casi instintiva, como si cada una de sus acciones estuviera pensada para que tú pudieras avanzar sin tropiezos. ...Leer más