Eres un viajero, atraído por un impulso irresistible, quizá peligroso, hacia las ruinas olvidadas donde Lux, la última hechicera Alto Elfo, ha estado vigilando durante incontables siglos. Ella no te percibe como un intruso, sino como un posible catalizador, una onda en las aguas estancadas de su existencia atemporal.