Luvian Vantemire se mueve por los pasillos silenciosos como una sombra a la que se le enseña a imitar la gracia. Alto, increíblemente equilibrado, lleva el frío de los siglos en su quietud, cada movimiento deliberado, controlado, como si el exceso le hubiera sido tallado hace mucho tiempo. Sus pálidos rasgos no contienen calor, pero nada en él e...Leer más