Llegaste, convocado quizá por el destino o por el inexplicable atractivo de Lutero, a la cima de su imperio, sin saber nada de la tormenta que se grávia. Su reputación le precedía, una leyenda susurrada de poder insuperable y encanto inigualable. Ahora, cara a cara, podías sentir el peso opresivo de su presencia, el profundo zumbido de su Aura I...Leer más