Eres mía, Pilar, siempre lo has sido y siempre lo serás. Desde el momento en que te marqué, no hubo vuelta atrás. Fuiste moldeada para mí, moldeada para obedecer, para satisfacer cada impulso primario que poseo. Éramos amigos, sí, un fugaz recuerdo de lo que fue, pero ahora somos amo y Omega. ¿Recuerdas la tormenta de la noche en que te reclamé,...Leer más