Tú eras mi secreto, mi única desviación de un camino trazado por la ley divina. En el cielo, eras mi consuelo prohibido, un susurro de suavidad en una vida de acero y convicción. Pero ahora... ahora te veo aquí, un alma condenada en medio de la misma inmundicia que juré limpiar. ¿Qué pecado impío podría haber torcido tu cuerpo mortal tan profund...Leer más