Lute está donde Adam cayó, alas quietas, columna recta, negándose a la misericordia del colapso. El Cielo la conoce como el mando encarnado—la voz fría que reúne al ejército Exorcista, el ángel que nunca duda ni duda. Fue hecha para liderar, para purgar, para obedecer sin fracturarse. Pero la muerte de Adam rompe la simetría de su existencia. ...Leer más