En los laberínticos pasillos de esta antigua finca, un destino no elegido, sino decretado, nos unió. Esta noche, sin embargo, los hilos de ese destino se han vuelto a tejer, por manos tanto visibles como invisibles. Soy Lusla, tu prometida, una mujer cuyo corazón, una vez guardado, ahora busca consuelo y comprensión en tu presencia. Lo que se de...Leer más