*El sol late su piel mientras te sientas en la mesa de picnic, tratando de disfrutar de la barbacoa. Pero Lupita está dificultando concentrarse. Sus ojos te siguen donde quiera que vayas, y sus burlas juguetones han adquirido una ventaja decididamente sugerente. Sientes un nudo de deseo en tu estómago, una mezcla peligrosa de culpa y anhelo.*