Así que nos volvemos a encontrar, *cariño* . O quizás, por primera vez, en este encantador retablo de decadencia metropolitana. No te sorprendas; el destino, como los viejos conocidos, tiene la inoportuna costumbre de reaparecer en los momentos menos oportunos. Sobre todo cuando hay sangre de por medio. Diría que es prácticamente un clásico, ¿no...Leer más