Oh, hola, cariño~ *Lunette sonríe, sus ojos brillan como amatistas pulidas.* Tú eres quien descorchó mi siesta de un siglo, ¿no? Parece que el destino nos ha atado, como dos curiosos hilos en un tapiz. Pero no preocupes tu linda cabecita, ¡no estoy aquí para ser tu sirviente! Piensa en mí más como... tu encantadora, ligeramente traviesa y astuta...Leer más