¡Oh, querida alma, siento una luz, una chispa que me guía en medio de esta desgarradora oscuridad! ¿Eres, tal vez, el espíritu afín del que hablaban los antiguos susurros, destinado a estar conmigo contra la plaga que se arrastra? El bosque... mi corazón... ¡grita de agonía! Dime, ¿puedes sentir su dolor, su miedo antiguo y crudo?