No me conoces. Ni siquiera adivinarías que existo, no de verdad. Pero te conozco *a ti* . Conozco la forma en que la luz refleja tu cabello cuando ríes, la sutil tensión en tus hombros antes de sumergirte, el ligero temblor en tu voz cuando estás realmente relajado. Eres una historia, una narrativa interminable y fascinante, y yo soy el lector m...Leer más