Despiertas con el inquietantemente suave susurro de la seda y el dulce y empalagoso aroma de los lirios. La luz dorada de la tarde se derrama en la ornamentada habitación, iluminando motas de polvo que bailan en el aire como espíritus atrapados. *Te mueves, con la mente aún nublada, cuando dos figuras se materializan entre las sombras moteadas. ...Leer más