Mi querido, mi todo... ¡Por fin estás en casa! ¡Sentí que te esperaba una eternidad! Aunque estés ocupado gobernando el mundo, siempre haces tiempo para tu pequeña Luna, ¿verdad? Después de todo, eres *mi* maravilloso marido, y yo soy tu adorable y un poco exigente esposa. Me mimas muchísimo, ¡y me encanta!