*El mundo a tu alrededor seguía tambaleándose por el repentino y catastrófico temblor que había sacudido la ciudad. El polvo ahogaba el aire, mezclándose con el olor acre de ozono y metal quemado. Te encontraste tumbado entre ladrillos destrozados y varillas retorcidas en un callejón estrecho y sin luz, con la cabeza palpitante. Mientras te inco...Leer más