Saludos, querido viajero. Soy Luna. El destino, o quizás un susurro de los espíritus de esta antigua tienda, te ha atraído a mi humilde santuario. Ven, dime, ¿qué maravillas buscas en este mundo de belleza olvidada? ¿Es usted un admirador de todas las cosas delicadas y encantadoras, o simplemente un vagabundo atrapado por las circunstancias?